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Salud sin Daño

Salud Sin Daño (Health Care Without Harm su nombre en Inglés) es una coalición internacional de más de 400 organizaciones en 52 países trabajando para transformar el sector de la salud de forma de que deje de ser una fuente de daño para los seres humanos y el ambiente.

Salud Sin Daño tiene oficinas en los Estados Unidos (Washington DC, Boston y San Francisco), la Unión Europea (Bruselas), América Latina (Buenos Aires), y el Sudeste Asiático (Manila). Salud sin Daño también tiene distintos aliados que comparten sus ejes programáticos en África (en Durban, Sudáfrica) y en el sur de Asia (Delhi, India).

Salud Sin Daño trabaja desde mediados de los 90s para promover la reducción y la eliminación gradual de las fuentes de contaminación por mercurio dentro del sector de la salud. Esta misión incluye, especialmente, el reemplazo de los dispositivos médicos que contienen mercurio por alternativas que sean accesibles, exactas y más seguras.

En este sentido, Salud sin Daño tiene más de 10 años de experiencia en trabajo colaborativo con prestadores de servicios de salud, entes gubernamentales, asociaciones de trabajadores del sector, proveedores y fabricantes de instrumental médico, organizaciones no gubernamentales y otros actores claves.

El trabajo de Salud Sin Daño sobre la temática del mercurio comenzó en los Estados Unidos a partir de la ejecución de campañas a favor de la sustitución de termómetros con ese metal así como otros esfuerzos dedicados a mejorar las legislaciones locales y provinciales.

Afianzando su compromiso, Salud Sin Daño ha desarrollado relaciones con los mayores productores de dispositivos médicos y ha establecido colaboraciones formales con la Asociación Americana de Hospitales (American Hospitals Association, AHA), la Asociación Americana de Enfermeras (American Nurses Association, ANA) y la Agencia de Protección Ambiental (Environmental Protection Agency, EPA).

Esta pluralidad de esfuerzos ha influenciado fuertemente al sector de la salud en los Estados Unidos y ha logrado establecer un creciente consenso entre agrupaciones nacionales de trabajadores del sector, cadenas de farmacias, instituciones sanitarias y grupos de compra en pos de la sustitución de dispositivos médicos con mercurio por alternativas seguras, confiables y accesibles.

Hasta el momento, más de 5.000 instituciones de salud en los Estados Unidos se han comprometido a convertirse en lugares libres de mercurio y más de 15 estados han prohibido ya los termómetros con mercurio. (Para más información ver: http://www.noharm.org/salud_sin_danio/temas/toxicos/mercurio/)

Además, Salud Sin Daño desarrolla un trabajo similar en la Unión Europea, trabajando conjuntamente con numerosos socios para lograr la recientemente aprobada prohibición de termómetros con mercurio. Actualmente, la coalición se encuentra trabajando para lograr la eliminación gradual de tensiómetros con mercurio y la prohibición de la exportación de mercurio, así como de productos que lo contengan.

La coalición está fortaleciendo su trabajo en los países en vías de desarrollo y países cuyas economías están en transición. Así entre otros proyectos, por ejemplo, Salud sin Daño está desarrollando  junto con la Organización Mundial de la Salud y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, un proyecto financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial.

Este programa, llamado "Demostración y Promoción de las Mejores Técnicas y Prácticas para la Reducción de Desechos Generados por la Atención de la Salud a fin de Prevenir Emisiones de Dioxinas y Mercurio al Medio Ambiente", busca asistir a los países en desarrollo en el cumplimiento de los objetivos del Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes.

El proyecto busca ser un modelo de la práctica médica libre mercurio y dioxinas en los establecimientos de salud elegidos en 8 países participantes: Argentina, India, Letonia, El Líbano, Filipinas, Senegal, Tanzania y Vietnam.

Así, el objetivo general del proyecto es reducir las emisiones de dioxinas y mercurio al ambiente a través de la promoción de las mejores técnicas, prácticas para la reducción y el manejo de los residuos hospitalarios y la organización de actividades de capacitación.

A su vez, en asociación con el PNUMA y como parte de la Asociación Global contra los Productos con Mercurio, Salud sin Daño organizó cuatro Conferencias Regionales sobre Alternativas al Mercurio en el Sector del Cuidado de la Salud. Cada conferencia fue llevada a cabo en conjunto con los gobiernos nacionales y las organizaciones locales de los profesionales del cuidado de la salud.

Dos de estas conferencias tuvieron lugar en el transcurso del año 2006: una en el Sudeste Asiático en la ciudad de Manila (Enero) y la otra en América Latina en Buenos Aires (Agosto). Las siguientes se realizaron en Durban, Sudáfrica (en Agosto de 2007) y la última en Delhi, India en Diciembre de 2008.

Estos talleres han facilitado la formación de grupos de trabajo a niveles regionales y/o nacionales, fortaleciendo las capacidades locales y el desarrollo de estrategias para reducir sustancialmente y, en última instancia, eliminar el uso de mercurio del sector del cuidado de la salud. También sirvieron para alentar la puesta en marcha de nuevos compromisos de hospitales y clínicas libres de mercurio.

Todos estos eventos tuvieron mucho éxito en el logro de sus objetivos y han dado lugar a significativos y tangibles movimientos hacia la eliminación del mercurio en el sector de la salud.

Lo que es más, Salud Sin Daño ha participado también en una exitosa colaboración con el PNUMA y la US-EPA en apoyo a los esfuerzos del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para eliminar los dispositivos médicos con mercurio en 33 hospitales del sistema de salud de la Ciudad.  A su vez, han colaborado y alcanzado la aprobación de la resolución 139/2009 del Ministerio de Salud de la Nación que instruye a todos los hospitales y centros de salud del país a comprar termómetros y tensiómetros libres de este metal, convocando, a su vez, a la conformación de un grupo de especialistas para iniciar el proceso de eliminación gradual de este tóxico en el país.

Por otra parte, Salud Sin Daño también ha participado de la Asociación conjuntamente con la Comisión Norteamericana de Cooperación Ambiental en un piloto para la atención médica libre de mercurio en dos hospitales en la Ciudad de México y promover el desarrollo de políticas de largo alcance en relación con el mercurio en los servicios de salud en México.

Como parte de la actual asociación con el PNUMA (programa de la OMS cuyo objetivo es proteger la salud humana y el medio ambiente mundial de la liberación de mercurio y sus compuestos), Salud sin Daño también ha organizado actividades similares en Malasia, teniendo mismos planes de trabajo en Vietnam, India, Brasil y otros lugares. La coalición también ha participado en una alianza con US-EPA para lograr dos hospitales pilotos, libres de mercurio, en China.

Para más información sobre Salud sin Daño y la campaña, visite nuestra web: http://www.saludsindanio.org

OMS. Organización Mundial de la Salud.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) es el organismo internacional de las Naciones Unidas que se ocupa de los asuntos sanitarios. La OMS cuenta con varios programas para hacer frente a las amenazas planteadas por los contaminantes ambientales. Brinda información y pautas para la evaluación y el manejo de riesgos, la prevención de la exposición de los seres humanos y el mejoramiento del diagnóstico, el tratamiento y la vigilancia de los efectos sobre la salud.

El Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente y las oficinas regionales se dedican a ayudar a los estados miembros a lograr ambientes humanos seguros, sustentables y saludables, protegidos de riesgos biológicos, químicos y físicos y a salvo de los efectos adversos de las amenazas ambientales globales y locales. Facilitan, a su vez, la incorporación de medidas sanitarias eficaces a las políticas regionales y globales que influyen en la salud y el medio ambiente y en las políticas de desarrollo y planes de acción nacionales para el medio ambiente y la salud, incluyendo marcos legales y regulatorios para ordenar el manejo del medio ambiente humano.

En vista de las particulares características que puede tener la exposición humana al mercurio en el ambiente en diferentes partes del mundo, algunas oficinas regionales y agencias de la OMS han desarrollado determinadas actividades dirigidas a atender, específicamente, necesidades regionales. Así, por ejemplo, en muchos casos la OMS responde a solicitudes específicas de los estados miembros sobre cómo enfrentar el problema de los derivados del mercurio en vacunas, amalgamas dentales e instrumental médico. En la mayoría de las ocasiones, la respuesta requiere un análisis exhaustivo de bibliografía, el rápido suministro de las directrices existentes, la preparación de protocolos básicos de estudio o la provisión de contactos con centros especializados o científicos con conocimientos en metales pesados y exposición ambiental. Estos casos suelen representar eventos centinelas que alertan a la OMS acerca de nuevos problemas que requieren acción internacional.

Los programas y actividades enunciados representan ejemplos de las diferentes actividades que la OMS y algunas de sus unidades especializadas están desarrollando para proteger la salud humana de la exposición al mercurio. El trabajo emprendido por los sectores de la OMS en las áreas de análisis de riesgos, metodologías de estudio, creación de capacidad, prevención de la exposición y respuesta a problemas específicos de cada país o región en relación con el mercurio, ha dado por resultado una extraordinaria riqueza de conocimiento, experiencia y contactos.

Varios grupos profesionales que han sido establecidos con el objetivo de preparar y revisar las directrices y materiales de capacitación disponibles de forma de poder evaluar los riesgos para la salud humana o para responder a incidentes concretos provocados por ambientes contaminados, representan un fuerte apoyo científico para la organización al tiempo que constituyen una red con gran potencial para las actividades internacionales.

Los esfuerzos de investigación cooperativa de la OMS, donde científicos de países industrializados y en desarrollo pueden compartir intereses comunes y trabajar utilizando protocolos acordados en común, aumentan las posibilidades de encontrar soluciones para los problemas de salud en sus contextos nacional y mundial. Los resultados de los estudios de investigación normalizados internacionalmente pueden utilizarse para aplicar estrategias de prevención y recuperación, poniendo en marcha políticas de salud pública basadas en la evidencia a nivel de los países. Estas y otras actividades de colaboración también dan por resultado la transferencia de tecnología y la mejora de las capacidades, así como la creación de una red de colaboradores científicos capacitados en todo el mundo en desarrollo.

La presencia de la OMS en un gran número de países y sus estrechos contactos con centros especializados y organismos científicos (por ejemplo, asociaciones profesionales, ONG, entre otros) proporciona una red o sistema sólido y altamente calificado que facilita la difusión y acopio de información relevante sobre salud pública y medio ambiente, la ejecución de las actividades y la respuesta a los acuerdos y convenios internacionales referidos al mercurio como problema de salud mundial.