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El Problema: Mercurio en el ambiente

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Dispositivos Médicos Libres de Mercurio

Precisión

Algunos profesionales médicos todavía consideran que el termómetro a base de mercurio  es el único dispositivo preciso al momento de medir la temperatura y la presión arterial. Sin embargo, tal como lo demuestran estudios revisados por profesionales en el tema, esto no es así. Lo que es más, las actitudes respecto a los termómetros y los tensiómetros ha sido, probablemente, sobreestimada a lo largo de los años.

El termómetro de vidrio a base de mercurio, si bien es de rotura fácil y frecuente, es uno de los elementos más simples y de uso más extendido para realizar diagnósticos. Es por esto que fue el primer dispositivo clínico con mercurio en ser evaluado para determinar su exactitud y precisión y así poder ponerlo en comparación con un creciente número de alternativas disponibles.

Después de un considerable debate en la década del 90, Leick-Rude y Bloom, durante un ensayo de exactitud y precisión de rutina realizado en un estudio, informaron que 25% de los termómetros de vidrio/mercurio ensayados arrojaban diferencias > 0,2 grados centígrados con respecto al termómetro de referencia. Este hallazgo estuvo en concordancia con la revisión de trabajos previos realizada por los autores. De hecho, otro estudio reciente rechazó 28% de los termómetros de vidrio/mercurio debido a su falta de exactitud.

Los termómetros digitales (termómetros que no son a base de mercurio y que son, a la vez, los más frecuentemente usados) utilizan un termistor que convierte la temperatura en una resistencia eléctrica conocida y son muy sensibles. Tal como sucede con la mayoría de los productos (con o sin mercurio) su exactitud y precisión dependen de la calidad y técnica de fabricación. Las organizaciones de normalización, como ASTM International, han desarrollado protocolos para ayudar a la comunidad de la atención de la salud a identificar alternativas exactas y precisas.

Los dispositivos para medir la presión arterial (tensiómetros o esfigmomanómetros) constituyen el mayor reservorio de mercurio dentro del campo de la práctica médica actual. Tal como sucede con los termómetros, los tensiómetros con o sin mercurio ofrecen mediciones exactas y precisas siempre que estén calibrados.

Se pueden encontrar en bibliografía médica, ejemplos de tensiómetros inexactos con y sin mercurio, aunque la inexactitud se relaciona en general con un mantenimiento deficiente y una mala calibración. Una extensa serie de estudios científicos han concluido que los dispositivos de medición que no contienen mercurio ofrecen la misma exactitud y precisión que los que sí contienen este metal, siempre que se los mantenga y calibre adecuadamente. Por ejemplo, un estudio del Centro Médico Mayo en los Estados Unidos concluyó que los tensiómetros aneroides ofrecen mediciones exactas precisas de la presión cuando se respeta un adecuado protocolo de mantenimiento.

Algunos han argumentado que la medición de la presión sanguínea sea precisa, el dispositivo de referencia que se utilice para la calibración debe ser un dispositivo para la presión sanguínea a base de mercurio. Sin embargo, un estudio realizado en EE.UU. en 2003 concluye, en resumen, que “la investigación de los tensiómetros sugiere que existen numerosas y buenas alternativas para el tensiómetro de mercurio. Los tensiómetros aneroides son muy competitivos en términos de costo, se emplean desde hace largo tiempo, y muchos hospitales los han aceptado.”

En otro estudio realizado en el Reino Unido, un dispositivo aneroide recibió la máxima  calificación en materia de medición de presión sistólica y diastólica y cumplió con los requisitos de la Asociación para el Progreso del Instrumental Médico. La conclusión fue que este dispositivo aneroide podía recomendarse para su uso en la población adulta.

La Agencia Regulatoria de Medicamentos y Productos para el Cuidado de la Salud del Reino Unido (MHRA) establece que tanto los tensiómetros aneroides como los que contienen mercurio deben ser controlados periódicamente para evitar errores en la medición de la presión mientras que la Sociedad Británica para la Hipertensión recomienda someterlos a ensayos cada 6 a 12 meses. Un tema igualmente importante -  y que suele ser ignorado en el debate sobre la exactitud y precisión de los dispositivos - es la técnica de medición. Una reunión de trabajo en EE.UU., organizada en 2002 sobre medición de la presión arterial, destaca numerosos estudios en donde se menciona que la técnica básica de medición y el tamaño inadecuado o insuficiente de brazal estaban causando errores significativos en la medición.

En Suecia y en Brasil el reemplazo por tensiómetros que no contienen mercurio en la práctica clínica no ha causado ningún problema referente al diagnóstico ni al monitoreo clínico. De hecho, el gobierno sueco ha eliminado por completo los tensiómetros de columna de mercurio. Luego de considerar le evidencia científica, un reporte producido por el departamento de Enfermedades Cardiovasculares de la OMS concluyó en 2005 que, incluso en entornos de bajos recursos y "a la luz de la toxicidad del mercurio, se recomienda la reducción gradual de los aparatos de medición de la presión arterial con mercurio en favor de los asequibles, validados y profesionales dispositivos electrónicos".

Un problema con el que se encuentran numerosos hospitales en países en desarrollo cuando sustituyen los tensiómetros que contienen mercurio es que muchos dispositivos aneroides y digitales son de mala calidad. Aún así, muchos dispositivos fabricados en distintos destinos satisfacen los criterios de organismos profesionales como la Sociedad Británica para la Hipertensión (BHS), la Sociedad Europea para la Hipertensión y la Asociación para el Progreso del Instrumental Médico. La Sociedad Británica para la Hipertensión ha armado una lista de proveedores de tensiómetros que satisfacen sus criterios y son aptos para la práctica clínica que se pueden encontrar en su página web.

El reporte del departamento de la OMS citado anteriormente señala que "los protocolos internacionales para la validación de los dispositivo de medición de la presión sanguínea de han lanzados por la Asociación para el Progreso del Instrumental Médico, la Sociedad Británica para la Hipertensión y el Grupo de Trabajo sobre Medición de presión arterial de la Sociedad Europea de para la Hipertensión”.

Accesibilidad de costos

Son varios los trabajadores del ámbito de la salud que se encuentran preocupados por la disponibilidad de productos alternativos libres de mercurio. Hoy día, existen proveedores de equipamiento médico a nivel mundial que ofrecen numerosos modelos de termómetros y tensiómetros que no contienen mercurio.

Sin embargo, la cuestión de la accesibilidad de los costos todavía representa un obstáculo, en especial donde no se han considerado los costos del efecto de los derrames de mercurio en la vida humana y en el medio ambiente. No obstante, desde una perspectiva estrictamente ética, dichos costos deben considerarse.

En países como los Estados Unidos es cada vez más fuerte la demanda de alternativas a dispositivos con mercurio, que junto con los altos costos del saneamiento por derrames del metal, hace que las políticas de compras más saludables para el ambiente se hayan vuelto, a su vez, las más económicas.

En un estudio realizado por Kaiser Permanente (la mayor prepaga de salud sin fines de lucro en los Estados Unidos) se determinó que cuando se incluyen los costos asociados con el ciclo de vida (cumplimiento de regulaciones, responsabilidad civil, capacitación, etc.) el costo total por tensiómetro aneroide es aproximadamente 33% del costo de un dispositivo que contiene mercurio. Actualmente, Kaiser Permanente ya no adquiere más dispositivos que contengan mercurio.

Sin embargo, en el mercado global, los dispositivos médicos que utilizan mercurio siguen siendo, en el corto plazo, más económicos que sus equivalentes digitales o aneroides. En ausencia de normas ambientales estrictas y con presupuestos limitados para la atención sanitaria, hoy en día muchos hospitales siguen enfrentados a la disyuntiva de elegir un dispositivo que contiene mercurio o un producto alternativo. Aún así, con cada vez más frecuencia, las instituciones son capaces de superar esos obstáculos y llevar a cabo estrategias de sustitución del mercurio.

Estas instituciones con presupuesto limitado han podido sortear exitosamente este obstáculo por medio de estrategias operativas. Por ejemplo, en hospitales donde es frecuente la rotura de termómetros de mercurio, una estrategia fue contabilizar los costos acumulados de los termómetros durante el transcurso de un año y comparar esta cifra con el costo de un producto alternativo digital o sin mercurio. Con frecuencia, el costo aditivo es comparable con el costo de reemplazo de un dispositivo alternativo. En vista de que los productos alternativos, en general, son más duraderos, su costo durante su vida útil es comparable o menor que el costo del dispositivo que contiene mercurio. Asimismo, estos hospitales han asignado el uso del dispositivo alternativo a una enfermera o equipo de enfermeras específico. Cuando el empleado asume la responsabilidad, trata mejor al termómetro y es menos probable que ocurra una "pérdida accidental".